La Plataforma Defensem el Park Güell exige un proceso
democrático ante la “especulación” del Ayuntamiento
Berta Antón, Barcelona
En junio de 2010, la Junta de la
Coordinadora d’Entitats Park Güell recibe
una carta del entonces alcalde de Barcelona, Jordi Hereu (PSC). En ella se
especifica que el parque soporta unos 4 millones de visitantes al año, que por
simple división, suponen menos de 11.000 visitas diarias. Sólo un día después, el departamento
de Medio Ambiente del mismo Ayuntamiento envía un documento independiente del
anterior que afirma que el número de visitantes diarios es de 25.000. Pasados
tres meses, El Punt Avui aumenta la
cifra a 30.000. Cabe decir que en abril, 20
minutos publicó que Barcelona recibió 1,88 millones de turistas en 2009,
cifra muy alejada de los 4 y 9 millones de visitas al parque que contabilizaba el
Ayuntamiento sólo dos meses después.
Esta es una de las cuestiones que
la Plataforma Defensem el Park Güell debate, ya que, denuncia, se está
utilizando un número excesivo de visitas al parque como argumento para cerrarlo
y cobrar entrada. Ejemplo de ello son las palabras que Maite Fandos (CIU), la
concejala de Grácia, pronunció en rueda de prensa en octubre de este año: “No
es justo que los barceloneses tengamos que costear íntegramente el desgaste que
suponen de 23.000 a 30.000 visitas diarias”
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| Manifiesto redactado por la Plataforma Defensem el Park Güell |
Otra demanda de la plataforma es el
derecho de uso público y comunitario del parque. Se basa en que los documentos
oficiales establecen: “La propiedad del Park Güell corresponde al Ayuntamiento
de Barcelona (compra-venta 25/10/1922 por importe de 3.200.000 pesetas), que lo
pone a disposición del ciudadano. Como
bien, patrimonial de la ciudad le corresponde conservarlo y mantenerlo para el
uso y disfrute de toda la ciudadanía”. Por otro lado, la UNESCO, que lo declaró
Patrimonio de la Humanidad en 1984, aseguraba no estar informada del posible
cierre, y apuntó que en ningún caso estará de acuerdo.
Por último, la Plataforma
Defensem el Park Güell considera que
la necesidad de cobrar entrada para conservar el parque ante la masificación no
es más que una excusa, ya que hay otras vías para conseguir el mismo fin. La
entidad está dispuesta a aceptar que la entrada se regule implantando unos horarios de visita
para acceder a la zona principal monumentalizada (las escalinatas del dragón).
Según uno de sus miembros, Rodrigo Arroyo, “las autoridades municipales están
fingiendo que les preocupa el parque cuando no hay ni un cartel que ponga No Tocar”. Arroyo añade: “Lo único que
han conseguido vallándolo es que si se produjese un incendio moriríamos todos intentando encontrar una de
las seis salidas en las 40 hectáreas de parque”.






